Johana Contreras, del área de investigación, y Alex Torres, de la unidad de análisis de datos del Centro de Medición, publicaron en la Revista Mexicana de Investigación el artículo “Perspectivas de Directivos Educacionales sobre el uso de pruebas estandarizadas. El caso de una evaluación de bajas consecuencias”, que presenta los resultados de un estudio acerca del uso que se le da al Sistema de Evaluación de Progreso del Aprendizaje (SEPA) en establecimientos chilenos.

Para comprender los usos que dan a los resultados de las pruebas SEPA los directivos y líderes de instituciones educacionales donde son aplicadas, se realizó un estudio que revela usos variados de dichas evaluaciones, destacando los usos pedagógicos y de mejora escolar. Con respecto a los usos pedagógicos, en las entrevistas realizadas a directivos de instituciones educacionales se detectaron procesos de análisis de datos a nivel de aula, para identificar fortalezas y debilidades; la utilización de la evaluación como diagnóstico para conocer el dominio de contenido y habilidades al inicio y final del año escolar; planificación de clases, estableciendo metas de aprendizajes, seleccionando contenidos y habilidades a desarrollar, y la selección de estrategias pedagógicas. Además, algunos entrevistados afirmaron que los resultados de las pruebas promovieron la reflexión pedagógica para analizar y cuestionar las prácticas docentes en sus establecimientos.

En relación con el ámbito de mejora escolar, los investigadores identificaron situaciones donde se analizan los datos a nivel del establecimiento educacional o de equipos de docentes según las asignaturas o etapas escolares; y la definición de metas y contenidos en las planificaciones, programas de reforzamiento de contenidos o habilidades, asignación de recursos, definición de prioridades de apoyo externo o material didáctico, cambios en la estructura organizacional, entre otros.

Asimismo, se identificaron dos situaciones de subutilización de los datos, una de ellas en la que por diversas condiciones contextuales los resultados no son utilizados, como la falta de tiempo, materiales o competencias en los equipos pedagógicos, y otra, en la que el informe de resultado disponible para un tipo de actor educativo no es utilizado por este.

Por otra parte, aunque en menor medida, se detectaron usos desaconsejados, es decir, que no van en el sentido pedagógico, tales como las prácticas escolares de rendición de cuentas. Un ejemplo de ello es la decisión de dotación docente basada en los resultados obtenidos por los estudiantes. En esta línea se encontraron prácticas correctivas que, a pesar de su intención de mejora escolar, pueden generar efectos negativos, como los talleres de reforzamiento de alumnos fuera del horario de clases o pedir a docentes que analicen los resultados SEPA durante sus vacaciones.

Johana Contreras, al analizar los resultados obtenidos en la investigación, menciona que “SEPA tiene algunas características que la hacen justamente ser información bien útil y lo que ellos -directivos y líderes educacionales- mencionan y reiteran bastante es que les gusta. Les resulta muy útil que la información sea detallada; que puedan tener información a nivel de estudiante; que se pueda hacer un seguimiento en el tiempo, lo que no ofrecen otras evaluaciones; que, además de ser una prueba estandarizada, tenga un foco formativo, ¿orientado a qué? a la mejora y no a tomar decisiones referidas a sanciones o incentivos que la harían una evaluación de altas consecuencias. SEPA en ese sentido no es de altas consecuencias y puede ser bien utilizada de esa manera. En cuanto a las características de la prueba, tiene el potencial, pero también se requieren características de los usuarios y de las condiciones organizacionales. Como decía, dentro de las condiciones organizacionales está la existencia del espacio, pero también está, por ejemplo, el liderazgo de los directores, de los equipos directivos, que se analicen los resultados de una forma justamente pedagógica”.

En la línea que menciona Johana, la investigación logra identificar algunas condiciones que favorecen u obstaculizan el uso efectivo de las evaluaciones SEPA. Entre los facilitadores se encuentran la cultura de uso de datos en la rutina organizacional, mientras que entre los obstaculizadores se mencionan la escasez de tiempo de los equipos y la carga administrativa, así como la falta de competencias para la interpretación y el análisis de datos en algunos docentes.

Puedes revisar el artículo completo en las páginas 511-536 de la Revista Mexicana de Investigación.

 

 

 

 

 

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